Pastor Samuel Hdz. Clemente
Sermòn de Ordenación - Marzo/2008

Una de las capacidades más asombrosas y aún misteriosas que Dios le dio al hombre es la capacidad de soñar.
Todos, algunos más veces que otros, pero todos hemos soñado.
Y hacemos distinción entre los sueños hermosos que inspiran el corazón y nos hacen esforzarnos porque se vuelvan realidad.
Y los sueños que llamamos pesadillas y le damos gracias a Dios que nos se vuelvan realidad.
Todos soñamos.
Estoy seguro que tú, aún acaricias un sueño que mantiene viva en ti la chispa del mañana… está en manos del Señor si se cumple o no.
Pero tiene todo el derecho de soñar.
Incluso, parece que Jesús la noche que fue entregado; levantó su mirada al padre y soñó con los ojos abiertos.
Juan 17 nos narra lo que sucedió.
Jesús oró por una iglesia; por su iglesia.
Y en su oración podemos apreciar al menos 3 características de la iglesia por la que Jesús oró:
Jesús oró por:
1. Una iglesia que conozca al Señor
Juan 17:3
Y esta es la vida eterna: que te conozcan a ti, el único Dios verdadero, y a Jesucristo, a quien has enviado.
Una iglesia que persevera en conocer a Dios;
Una iglesia que persevera en descubrir en la Biblia al Dios verdadero.
Una iglesia que ve la grandeza de Dios desde las hormigas que hay en el patio hasta la imponencia del cerro del Bernal.
Una iglesia que transmite a sus descendientes la verdad y el conocimiento de él.
Pero parece que Jesús estaba soñando…
Algo que se esta volviendo una constante es la falta de conocimiento de la verdad.
Oseas 4:6
Mi pueblo fue destruido, porque le faltó conocimiento.
Antes un cristiano podía citar pasajes completos de la Biblia; más de 100 versículos de memoria.
Hoy quizá sólo podríamos citar 20 versículos.
Deuteronomio 6:6
Y estas palabras que yo te mando hoy, estarán sobre tu corazón; 7y las repetirás a tus hijos, y hablarás de ellas estando en tu casa, y andando por el camino, y al acostarte, y cuando te levantes.
La generación que viene conoce más a los X-Men, a los Caballeros del Zodíaco y a las Chicas Supérpoderosas; pero no puede decirnos quien fue Naamán o Dorcas.
Hoy lo que vemos es que vende más Carlos Trejo con su libro “Cañitas” o Dulce la de RBD con su Libro “Dulce-Amargo” pero pocos han puesto su pié en una librería Cristiana.
Y el pueblo de Dios perece porque le falta conocimiento…
Jesús oró además por:
2. Una Iglesia que se distinga del mundo
Juan 17:9
Yo ruego por ellos; no ruego por el mundo, sino por los que me diste; porque tuyos son.
Mateo 5:14-16
14Vosotros sois la luz del mundo; una ciudad asentada sobre un monte no se puede esconder. 15Ni se enciende una luz y se pone debajo de un almud, sino sobre el candelero, y alumbra a todos los que están en casa. 16Así alumbre vuestra luz delante de los hombres, para que vean vuestras buenas obras, y glorifiquen a vuestro Padre que está en los cielos.
Una iglesia que mantiene la escala de valores alta aunque el mudo la denigre.
Una iglesia que más que distinguirse por lo que NO hace (No fumamos, no tomamos, no bailamos) Se distinga pro lo que SÍ hace: perdona al enemigo, ora por los que la aborrecen, pone la otra mejilla, extiende la mano al necesitado y restaura vidas en Cristo.
Una Iglesia que se mantiene firme aunque sea necesario nadar contra la corriente.
(Mateo 13:24-30 El Trigo y la Cizaña)
Se parecen pero se distinguen por sus frutos.
Una iglesia que adora al Señor tanto el Domingo como entre semana; porque entiende que el taller, el trabajo o la oficina El Señor sigue siendo nuestro único objeto de adoración.
Pero parece que Jesús estaba soñando…
La realidad es que cada vez, la línea que divide lo cristiano de lo mundano es más delgada.
A veces hasta parece que hace más el mundo que nosotros.
Y no se trata de ponerle etiquetas a todas las cosas. (Música cristiana, ropa cristiana, tazas y platos cristianos, dulces cristianos…) se trata de distinguirnos no por lo que decimos sino por la manera en que vivimos.
Parece que Jesús estaba soñando, porque hoy vivimos el cristianismo sólo por dos o tres horas del domingo, pero durante la semana somos cristianos anónimos; nadie sabe que somos cristianos y quizá nadie lo sabe porque nuestros frutos no dan testimonio.
Es que vivimos en la generación en que no importa cual sea mi estilo de vida; Dios ama a todos por igual. (Es cierto pero Dios nos ama y nos TRANSFORMA)
Vivimos en la época en que puede uno ir al templo y saliendo se puede ir al carnaval.
Vivimos en la época en que nuestros jóvenes cargan con preservativos como si fueran dulces; porque se han tragado la basura que anuncia la TV y el mundo “eres dueño de ti mismo”
Vivimos en la época en que los valores se han denigrado tanto que decir que uno es cristiano ya no es garantía de nada.
Y finalmente, Jesús oró por:
3. Una iglesia que se deleita en apreciar la GLORIA del Señor. (Supremacía)
Juan 17:24
Padre, aquellos que me has dado, quiero que donde yo estoy, también ellos estén conmigo, para que vean mi gloria que me has dado.
Romanos 14:7-9
7Porque ninguno de nosotros vive para sí, y ninguno muere para sí. 8Pues si vivimos, para el Señor vivimos; y si morimos, para el Señor morimos. Así pues, sea que vivamos, o que muramos, del Señor somos. 9Porque Cristo para esto murió y resucitó, y volvió a vivir, para ser Señor así de los muertos como de los que viven.
Jesús oró por una iglesia que no desea otra cosa más que saborear y disfrutar la supremacía de Dios.
Una iglesia en donde tenemos familias pobres y familias ricas, pero no hay distinción entre ellos porque el amor de Dios hace que el pobre no desee otra cosa más que al Señor y que el rico estime como basura sus ganancias pues en Jesús ha descubierto el mayor tesoro que puede haber.
Una iglesia que vive, sufre, es perseguida y dañada pero eso no la detiene; sigue firme y adelante.
Una iglesia que sabe que en ésta vida es sólo peregrina porque se dirige al cielo; donde la mayor riqueza no es el oro pues lo usan para pavimentar calles; no son los diamantes o las esmeraldas porque las usan para el cimiento de la ciudad: la mayor riqueza es la presencia misma de Jesús el autor y consumador de nuestra salvación; Dios hecho hombre brillando tanto que no hace falta son ni estrellas.
Sin embargo, parece que Jesús estaba soñando.
Hoy el mensaje que más atrae no es “Jesús te quiere transformar, el es tu Señor, ríndete a él”
Ese mensaje ya no es interesante.
Y como queríamos hacerlo interesante alguien comenzó a querer traer el cielo a la tierra…
Y el llamado es “Jesús t puede dar lo que necesites; cualquier cosa” “Visualiza la camioneta que quieres, el auto que quieres, la casa que quieres” y decláralo, somos hijos del Rey así que debemos vivir como príncipes; decláralo, soy un príncipe, quiero bendición, bendición, bendición…
Eso es idolatría enmascarada; es elevar las bendiciones por encima de aquel que da la bendición.
Es como ir a buscar a papá, no por deleitarnos en papá sino por lo que papá nos va a dar.
El fin principal del hombre ya no es “glorificar a Dios y gozar de él para siempre” sino “sacarle a Dios todo lo que sea posible”
Proverbios 30:8-9
No me des pobreza ni riquezas;
Mantenme del pan necesario;
No sea que me sacie, y te niegue, y diga: ¿Quién es Jehová?
O que siendo pobre, hurte,
Y blasfeme el nombre de mi Dios.
Ahora; Si estás enfermo es porque necesitas bendición; si eres pobre, necesitas bendición, si no tienes un flamante auto o ropa sofisticada, no pareces hijo del rey…
Y es cierto, pero la bendición que necesito ya la tengo, y ya la tiene la iglesia; la bendición que necesitamos es que el acta de decretos en nuestra contra sea anulada para que podamos entrar al lugar santísimo, a la presencia del trono del Señor y adorarle y deleitarnos con un placer tan intenso que desearemos estar eternamente junto a él; y ha prometido que así será.
Mientras llega el momento; podemos y debemos adorar al Señor.
Debemos adorar al Señor siempre; es posible adorar al Señor con cáncer; es posible adorar al Señor aunque tengas deudas que pagar, es posible adorar al Señor con un familiar hospitalizado; es posible adorar a Jesucristo aunque tengas que andar a pie o en autobús.
Salmo 73:25
¿A quién tengo yo en los cielos sino a ti?
Y fuera de ti nada deseo en la tierra.
Lo que hace glorioso a Dios no es que te pueda hacer dueño de una toyota o de una mansión.
Lo que hace glorioso a Dios es que tu mamá tenga cáncer, que tú no tengas para acabar tu carrera y que tu familia de 4 miembros sobreviva con 300 pesos a la semana y aún así tener paz y gozo en el corazón.
Lo que hace glorioso al Señor es que sea que vivamos o que muramos, somos del Señor.
Que ni la muerte, ni la vida, ni lo pasado, ni el porvenir, ni ninguna cosa podrán separarnos del amor de Dios.
Eso hace glorioso a Jesús.
Jesús es suficiente.
El señor es más glorificado en ti cuando más satisfecho estás en él.
Es necesario que mengües para que él crezca.
Jesús es suficiente.
No lo soñó; No fue un sueño ni una alucinación.
Jesús oró por una iglesia así:
Una iglesia que persevere en conocerlo.
Una iglesia que se distinga del mundo
Una iglesia que se deleita en la gloria de Jesús a pesar de esta vida.
Una iglesia que no sólo cante sino que viva el coro:
Pastor te bendigo por lo que me das,
si nada me das también te bendigo
te sigo riendo si entre rosas vas,
Si vas entre cardos y zarzas te sigo.
Contigo en lo menos, contigo en lo más
Y siempre contigo.
Esa es la iglesia por la que Jesús oró.
Esa es la iglesia por la que Jesús viene otra vez.
Si nuestra congregación no se parece a la Iglesia a aquella por la que Jesús oró, tenemos mucho por hacer aún.
Pero esa es la iglesia por quien Cristo murió.
No fue un Sueño.
Levántate Iglesia de Jesucristo.
Persevera en conocerlo,
Marca la diferencia frente al mundo
Y deléitate en Jesucristo y solamente en Jesucristo.
Sea que vivamos o que muramos del señor somos.
A él sea la gloria.
